viernes, 19 de agosto de 2016

3 años y tres días.




Ya han pasado tres años y tres días desde que este Blog comenzó su andadura, antes había existido uno similar, piloto, que tuvimos que cerrar por problemas de logística. Durante este viaje he crecido y aprendido mucho sobre el mundo que me rodea, sobre la vida y sobre como escribir.  Junto a mi compañero he creado historias de la nada  que se leen con facilidad, que fluyen, que entristecen, hacen reír, enternecen, tocan el alma y para mi ese es el mayor de los honores.


Gracias por estar ahí y bienvenidos a los que llegáis de nuevas.



Ojala sean muchos mas. 



Ainhoa (Leonor)


Un viaje fascinante en la mejor compañía: la de Ainhoa, y la de las muchas personas que nos leéis. Juntos hemos explorado mundos. Seguiremos haciéndolo.

Thorongil.


Imagen propia.

 Bajo la misma licencia que el blog.

sábado, 13 de agosto de 2016

Agosto.




Agosto frío en el rostro decía su abuela. Sí, en Frías, provincia de Burgos que en verano hay que dormir casi con manta. Pero no en donde estaba. Se había dejado convencer para pasar quince días  de agosto en en la costa abarrotada de gente, la playa, el pueblo, y hasta la casa.

De los amigos de la pandilla de juventud, se habían apuntado varios, un par de solteros y dos recién divorciados. y el, que lo último que sabía de su parienta era que se había ido con sus amigas a torrarse durante quince días con pelea pre vacacional incluida.  

Temía al mosquito tigre, pero quien le acompañaba era una mosca cojonera desde que había salido de casa, y no le dejaba ni a sol ni a sombra la muy condenada. Además estaba mosqueado, nunca mejor dicho. Se habían metido entre pecho y espalda un arroz y una sangría homemade y todos estaban durmiéndola menos él. El wassap de vacaciones, Internet aburrido y la cobertura jugando al escondite, no se le ocurrió otra que buscar un libro por pasar el rato.

No había mucho donde elegir: un par de autodefinidos, sudokus, una novela de Corín Tellado y un libro mas manoseado de Lovecraft. Eran relatos cortos por lo que lo mismo con uno le entraba el sueño. Y trataba  de una mosca,  mientras  lo leía se ha puesto la tocaya a darle por culo. Hoja y media, y a roncar.

La condenada de la mosca se ha acercado a los restos de los cítricos, de la sangría y estaba disfrutando de lo lindo, hasta ha comenzado a crecer a velocidad supersónica. Lo curioso es que sus ojos eran muy parecidos a los de su novia. Después, de medio lado se  ha acercado a los restos del arroz y se ha puesto las botas. Nadie parecía enterarse de lo que ocurría. Harta y somnolienta ha vuelto a la carga y cual gatito se ha sentado en su regazo. Zumbando y acariciándole con la trompa,  con ojos acusadores. Medio despierto ha intentado deshacerse de ella, a manotazos, tirándola al suelo y cada vez se parecía mas a su novia. Hasta su zumbido comenzaba a parecerse a su verborrea. Ha salido al jardín al pleno sol, huyendo. Pero aunque la mosca no estaba acostumbrada a su nuevo tamaño le ha seguido.

 Se ha metido en el agua esperando que se le pasara la torradera y  que la mosca se cansara, pero nada mas lejos de la realidad, tan persistente como su tronca. No se le ha ocurrido mas que posarse en su cabeza. 

Le ha comenzado a pesar todo y a ir hacia el fondo, nervioso y pataleando pensando que aquel era su fin. Entonces se ha despertado, alguien le ha tirado agua al rostro. Su novia estaba allí mirándole con cara de pocos amigos. No había rastro de la mosca, y hasta ha agradecido el pollo que le ha montado su contraria por no contestarle al móvil y las veinte llamadas que le hizo.

Mas vale lo malo conocido.... que mosca por conocer. 



Imagen propia. 

 Imágenes bajo la misma licencia que el Blog.